Ebon Eaves, such a lovely place…

Ebon Eaves (Florida), septiembre de 1924.

No hace mucho tiempo que llegasteis a este pueblo, el suficiente para daros cuenta de que Eebon Eaves es una cloaca inmunda al borde de un pantano infecto. Pero, hey, es una cloaca inmunda tremendamente animada. No se puede decir que el pueblo sea grande, pero se ha ganado una merecida fama de ser un lugar de decadencia y hedonismo extremo. Se dice que cualquier cosa se puede conseguir en Ebon Eaves, si tienes dinero para pagarla. Drogas, muerte, compañía y otros deseos exóticos se pueden cumplir. Carece virtualmente de ley, a menos que cuentes a Regal Dearth, el hombre que regenta el Lazy Susan, club de jazz y escenario de excesos, con su propio fumadero de opio en la trastienda.

Vidas cruzadas

Hay gente del pantano que va al pueblo en busca de putas, y a jugar a las cartas, beber y fumar opio. Venden sus antiguas posesiones familiares para pagarse los vicios y son una suculenta fuente de ingresos para Jessica, a la que no le gusta el ambiente general que se respira en el pueblo, pero que se tiene que ganar la vida de alguna manera. La vieja tienda de antigüedades, con su almacén y catálogo de objetos incluido, era una oportunidad que no podía dejar pasar después de que las inundaciones del año pasado arrasaran su propio local en Charlotte. Desde que abrió, se ha esforzado en alegrar la decoración. La dueña anterior había desaparecido, al parecer, en el pantano. A veces, por la noche, mientras duerme en el piso de arriba de la casa, escucha ruidos en la planta baja, en la tienda, y por la mañana aparecen cosas cambiadas de sitio.

Años ha, Richard Lacy ayudó aJessica Norbert a encontrar un objeto. Una caja misteriosa que parecía un puzzle o un pimentero, que finalmente Jessica vendió a un árabe. Hace poco, Jessica ha convocado a Richard para que le localice un extraño espejo que cree que está en algún lugar del Lazy Susan (probablemente en el techo de alguna de las habitaciones de placer). La persona que se lo ha encargado dice que distorsiona las imágenes de una manera extraña. Se trata de un misterioso hombre de negocios europeo, un tal Van Eyk.

Justo hace un año se perdió un niño en Rotten Creek, un pueblo cercano. Su nombre era Samuel Blackford. Stan ayudó a Richard Lacy a encontrarlo, guiando sus pasos por primera vez hasta Ebon Eaves. Quizá hubiera sido mejor no encontrarlo. Halló sus restos semiquemados enterrados a poca profundidad en el pantano. El niño había sido horriblemente mutilado, es posible que le quemaran vivo. Richard escuchó pasos alejándose hacia el interior del pantano mientras lo desenterraba. Encontrar los restos del niño desaparecido sin ser capaz de resolver el caso le supuso un fuerte shock, y recurrió a la doctora Nabokov para superar aquello. Poco podía sospechar que más o menos un año después, la doctora abriría una pequeña consulta en un cotagge a las afueras de mismísimo Ebon Eaves. ¿Volverán las pesadillas? Se ha sorprendido al encontrarse de nuevo con Jessica Norbert, que termina de abrir también una tienda en el pueblo. ¿Casualidad? Yo no lo creo.

Cassandra Nabokov tiene en su poder el diario de un loco (Simon Blackford). Este hombre al parecer creía que era acosado por sus antepasados, que le obligaban a hacer cosas en contra de su voluntad. Hablaba de Ebon Eaves y de unas extrañas ruinas. Cassandra tiene también una paciente sesentona llamada Anette Cushing, una mujer del pueblo. Esta persona oye cosas raras y tiene alucinaciones. Las voces le ordenan mover objetos y colocarlos de maneras extrañas. También la obligan a inmiscuirse en los planes de boda de su hijo, Anton Cushing.

Un hombre del pueblo pagó a Stan una deuda de juego con un libro antiguo escrito en una lengua desconocida. Pagó a Stan y luego se marchó. De vez en cuando, Stan recita párrafos enteros del libro, sin saber lo que significan.

Antes de que el doctor Jameson llegara no había médico en el pueblo. La gente le habla todo el rato de reses mutiladas. Él piensa que se las comen los animales (al fin y al cabo, un pantano es el hogar de innumerables bichos, muchos de ellos con dientes).

Ciertas noches, cuando la niebla se alza desde detrás de las montañas, al norte, se ven luces extrañas, fantasmagóricas. Las ha visto mucha gente del pueblo, aunque no les gusta hablar de ello. El doctor Jameson también las ha observado, pero estaban muy lejos y le dio pereza ir a investigar.

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